domingo, 6 de julio de 2014

La práctica china del vendado de pies

Veréis, actualmente estoy realizando un curso de historia de China on line a través de la Universidad de Harvard. Es apasionante, desde luego, pero el papel de la mujer sigue quedando relegado a un minúsculo plano secundario. Bueno, en realidad apenas se las menciona.
Lo que sí se ha tratado en un apartado de unos minutos de duración es el porqué del vendaje de los pies de las mujeres chinas en una determinada etapa de la historia.
Según la opinión del Profesor Bol, esta práctica podría corresponder más a una moda que a otra cosa. Hace tiempo que me interesé por este aspecto de la cultura china y sinceramente no puedo compartir esa opinión. Sin embargo, tampoco en estas clases han ofrecido otra alternativa.
Al parecer, la práctica se inició entre las mujeres de las clases altas para así distinguirse de sus compañeras de las clases más bajas, digamos que lo convirtieron en su seña de identidad.
Sin embargo, desde la llegada de la dinastía Qing (Manchú) al poder las mujeres pertenecientes a ella no seguían dicha práctica.
No creo que las mujeres siguiesen esta "moda" con gusto, a veces los pies debían ser amputados porque se producían infecciones y el pie se gangrenaba. Tampoco tengo elementos suficientes para poder ofrecer aquí otra perspectiva, no he tenido tiempo de poder indagar más sobre el tema.
Lo que sí os puedo asegurar es que llamar a este método "Moda" me parece cuanto menos arriesgado y más si solo se le dedican no más de diez minutos para su exposición.
Un saludo. Mila.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Elvira del Castillo

              Elvira nació en Huete hacia el año 1459. Esta mujer no escribió ningún libro, ni fue tutora de ninguna persona de noble cuna, ni tampoco poseyó una posición elevada que le permitiese tener una gran educación que influyese en su vida.Elvira fue una mujer del pueblo que vivió en una época en la que era peligroso ser mujer. La época de la Inquisición. En seguida entenderéis por qué.
                Su padre murió siendo ella niña o bien las abandonó, fuera como fuese, su madre tuvo que dedicarse a lavar la ropa de otras personas para subsistir, tarea en la que su hija Elvira la ayudaba desde muy joven. Hacia el año 1478 consta en los archivos que era señor del Castillo de Huete don Lope de Acuña y a su servicio como criado estaba un joven judío llamado Vaca. Trabajaba lavando los paños de lienzo de la casa y por este motivo conocía a la madre de Elvira, por lo que los dos jóvenes llegaron a conocerse. Por entonces, Elvira tenía veinte años y cuando conoció a Vaca se quedó prendada de él (parece un cuento, ¿verdad?), el muchacho había viajado, era de fácil palabra y su posición, a pesar de ser un criado, era mucho mejor que la de ella.
                En Huete era corriente que el día del ayuno mayor se celebrasen grandes fiestas entre los judíos y a ellas acudían jóvenes cristianos y se divertían juntas ambas comunidades. Así que Elvira pidió permiso a su madre para acudir a una de estas fiestas y acudió acompañada de otras amigas; una vez en la judería se despidió de ellas y fue a casa de un judío que se llamaba Soriano, donde la esperaba Vaca.  Ambos pasaron juntos unas horas.  Después fueron a ver las fiestas y Elvira cantó y bailó con otras jóvenes judías. Desde entonces siguieron viéndose, seguramente con el consentimiento de la madre de Elvira, aunque esta relación probablemente durase poco, pues a comienzos del año 1479, don Lope de Acuña renunció a sus derechos sobre Huete y su castillo.
                Pasados unos años Elvira conoció a Pedro de Escalona y se casó con él. En el año 1491 alguien denuncia a Elvira a la Inquisición como judaizante[1]. Se la había visto frecuentando la aljama[2]  y participando en las festividades judías. Elvira declaró que no había judaizado pero que sí que había subido al castillo aunque por amor y después como diversión como joven enamorada que era. Declaró que podía demostrarse porque desde que su enamorado se había ido de Huete ella no había vuelto al castillo.
           Para Elvira no había nada malo en todo aquello, sin embargo, para los inquisidores si había algo claro era que había tenido relaciones con un judío, relaciones ilícitas y pecaminosas y por ende, se había acercado a los judíos. Como no obtuvieron lo que quisieron, la bajaron a la sala de tormento, la desnudaron, le ataron brazos y piernas y la pusieron en una escalera. Le aplicaron el tormento del agua[3]. Le hicieron tragar seis litros de agua, pero ella los resistió, sin confesar la práctica del judaísmo, aunque sí el amor que sintió por Vaca hacía quince años.
                El 21 de diciembre de 1491 se celebró un auto de fe en la plaza conquense de Santa María y Elvira fue condenada a la hoguera.
                El caso de Elvira es uno de los casos que existieron durante la dura etapa de la Inquisición. Evidentemente, es bastante increíble que terminase muriendo en la hoguera por algo tan absurdo, acusada de practicar el judaísmo. Aquellos eran tiempos muy difíciles en los que la religión católica intentaba afianzarse a toda costa, España estaba terminando de unificarse, etc. Sin embargo no puedo evitar pensar que fue juzgada por unos amores ilícitos que además fueron con un judío. Ella reconoció sus amores, nada más. No hallaron pruebas de nada, al menos no aparecen en su proceso, tampoco aparece en el libro quién la delató. Y acabó en la hoguera.
                Ya dejé los datos del libro en una entrada anterior, pero os los recuerdo, porque de verdad que si tenéis oportunidad de leerlo es un libro bastante interesante:
Huete y su tierra, un enclave inquisitorial conquense
Juan Blázquez Miguel
Coeditado por: Ayuntamiento de Huete / Librería Anticuaria Jerez. Año 1987

Un saludo, Mila.

[1] Practicar los ritos y las ceremonias de la ley judaica
[2] Judería
[3] Hasta el siglo XVI se empleó la tortura del agua. Se colocaba a los reos en una especie de escalera, colocándoles la cabeza más baja que los pies y un fleje de hierro alrededor de la garganta o de la frente, para mantenerles inmóviles. Un bostezo, o punta de hierro, les distendía la boca y se les introducía una venda de lino por la garganta para meterles agua lentamente. A veces llegaban a tragar hasta seis u ocho jarras, conteniendo cada una de ellas poco más de un litro de agua.

lunes, 29 de octubre de 2012

Preparando nuevas entradas

Hola a todas y a todos,

Sé que llevo bastante tiempo sin publicar. He estado bastante liada, pero no he dejado de investigar la historia de las mujeres.

Espero volver a publicar en breve, esta entrada es sólo para agradecer a todas las personas que os pasais por el blog vuestras visitas.

Gracias y hasta pronto.
Un saludo, Mila.

miércoles, 25 de abril de 2012

Beatriz Bernal, la primera escritora de ficción en lengua castellana

Beatriz Bernal fue una mujer que vivió en Valladolid durante el siglo XVI, el siglo de oro.

Probablemente muchos no sepáis que es la primera escritora de ficción, como menciona el título de la entrada, en lengua castellana. Así es. Beatriz escribió y publicó en el año 1545 un libro de caballerías, ni más ni menos, titulado "Don Cristalián de España". Este es el título corto. El completo: "Historia de los invictos y magnánimos cavalleros don Cristalián de España, príncipe de Trapisonda, y del infante Luzescanio su hermano, hijos del famosíssimo emperador Lindedel de Trapisonda".
Beatriz vivió con toda probabilidad durante la primera mitad del siglo XVI y tal vez durante unos años de la segunda, aunque no se sabe con certeza la fecha de su muerte. Lo que sí es seguro es que en el año 1587, ya había fallecido.
En la época en la que vivió Beatriz Bernal no era muy común que una mujer escribiese, y mucho menos publicase, ese tipo de literatura. Sin embargo, ella se atrevió a hacerlo. Escribió y publicó una obra de caballerías con fines comerciales. Y la obra tuvo bastante éxito. Fue traducida al italiano en su primera edición. Pues hubo una segunda en el año 1587. Fue su hija, Juana de Gatos, la que solicitó licencia de reimpresión en ese año viéndose acuciada por la pobreza (se había quedado viuda y necesitaba recursos). Le fue concedida y la obra volvió a editarse. Y volvió a traducirse al italiano en el año 1609. En Italia gustaban mucho los libros de caballerías de la literatura española.

Gracias a Juana de Gatos se conoce la autoría de esta única obra de Beatriz Bernal, pues aunque tuvo la osadía de escribir un libro en una época en la que estaba muy mal visto que las mujeres escribiesen ese tipo de obras, es más, los moralistas aconsejaban a las familias prudencia a la hora de enseñar a las mujeres la escritura, Beatriz Bernal, no puso su nombre en la portada del libro. Eso sí, en la portada figura que la obra fue "compuesta por una dama de Valladolid".

En mi entrada anterior mencionaba a otra mujer vallisoletana, Eylo Ansúrez. He encontrado información sobre Beatriz Bernal, evidentemente, bueno, más sobre su obra "Cristalián de España" que sobre ella, hay poca o casi ninguna documentación sobre Beatriz. Lo triste de todo esto es que cuando visité Valladolid nadie la mencionó en la oficina de información, sí mencionaron a Cervantes, visité la casa donde vivió mientras preparaba la primera edición de El Quijote; pero ni una mención a la, repito, primera escritora de ficción en lengua castellana. Tampoco existen, evidentemente, imágenes de ella. De la primera edición de su obra, que se hizo en Valladolid, quedan tan sólo cinco ejemplares, fuera de España todos ellos. De la segunda edición, que se hizo en Alcalá de Henares, nueve ejemplares, siete de los cuales están en España, cuatro en Madrid, dos en Barcelona y uno en Valencia.

Un saludo, Mila.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dña. Eylo Alfonso, Condesa de Ansúrez


En octubre pasado tuve la oportunidad de visitar Valladolid, una hermosa ciudad. Recorrí sus calles, visité sus lugares más emblemáticos, no todos, en un fin de semana no te da tiempo a disfrutarla bien, pero sí alguno de ellos. Conocí que Valladolid fue repoblada por un conde, don Pedro Ansúrez, compañero y fiel colaborador del rey de Castilla Alfonso VI, en el siglo XI.
Antes de visitar la ciudad me informé un poco sobre ella y descubrí que el conde estuvo casado con doña Eylo Alfonso.

Parece ser que fue una mujer de grandes virtudes y procedente de una de las familias castellanas más influyentes de la época medieval, los Alfonso. Se desconoce su fecha y lugar de nacimiento, aunque su familia procedía de lo que hoy en día se conoce por Tierra de Campos (Campos Góticos en la época) que comprende parte de las provincias de Valladolid, Palencia y León.
Doña Eylo casó en segundas nupcias con don Pedro con el beneplácito del rey, tuvo cinco hijos con él y fue cofundadora en Valladolid de iglesias como Santa María la Mayor, Santa María la Antigua (aunque se cree que esta iglesia ya existía con anterioridad, pero los condes la dotaron con numerosas tierras y rentas en el año 1095), hospitales y mandó construir (según la tradición) el llamado Puente Mayor sobre el Pisuerga en una de las numerosas ausencias de su esposo, pues éste pasaba mucho tiempo ayudando a Alfonso VI en los conflictos con los árabes y en los internos.
Tampoco se sabe con certeza la fecha del fallecimiento de esta mujer. Se sitúa alrededor de 1112 y tampoco se conoce dónde fue enterrada, aunque personas dedicadas a la investigación creen que pudiera estar enterrada con su hijo Alfonso, fallecido al poco tiempo de nacer.

Todo hasta aquí parece "normal", la historia más habitual que nos encontramos cuando investigamos sobre la historia de las mujeres. Lo triste viene ahora. Cuando llegamos a la ciudad de Valladolid y nos dirigimos a la oficina de turismo, al lado de Campo Grande, un hermoso parque, ni siquiera mencionaron a doña Eylo, sí al conde, por supuesto, pero no a ella. Claro que tampoco mencionaron a María de Molina, fundadora de la Iglesia de San Pablo y del Monasterio de las Huelgas Reales donde también está enterrada.

Doña Eylo Alfonso ayudó a su esposo el conde a repoblar Valladolid en época de la Reconquista, cofundando edificios e instituciones, ayudando y manejando los asuntos de la ciudad en ausencia de aquel. En algunos textos de siglos pasados se decía incluso que la reina doña Urraca había sido criada en la casa de los condes, pero es algo que investigaciones actuales han visto como imposible ante la falta de documentación.
Sobre doña Eylo hay poco escrito pero en muchos textos del siglo XIX, algo en textos de los siglos XX y XXI.

Algunas fuentes consultadas:
DATOS PARA LA HISTORIA BIOGRÁFICA DE VALLADOLID, Tomo I. D. Casimiro González García. Imp. y Librería Nacional y Extranjera de Hijos de Rodríguez. Libreros de la Universidad y del Instituto. Año 1893 .
LA REINA URRACA, Mª del Carmen Pallares – Ermelindo Portela. Editorial NEREA, S.A. 2006
Un saludo, Mila.