domingo, 4 de noviembre de 2007

MUJERES EN LA ARENA DEL COLISEO


Gladiadoras[1]

Había otro tipo de exhibición que era de lo más desagradable y vergonzosa a la vez, cuando los hombres y las mujeres, -no sólo pertenecientes a la clase media[2], si no incluso a la clase de los senadores-, aparecían como los actores en el teatro, en el Circo, y en el Coliseo, como aquellos a los que se tiene en baja estima. Algunos de ellos tocaban la flauta y danzaban como mimos o actuaban en tragedias y comedias o cantaban acompañados de la lira; montaban a caballo, mataban bestias salvajes y luchaban como gladiadores, algunos deseando hacerlo y otros tal vez en contra de su voluntad.

Dion Casio, Historia Romana, LXII – 17.3

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Los hechos escandalosos que se describen en el párrafo anterior, incluyendo un elefante caminando sobre la cuerda floja, sucedieron durante los juegos que Nerón celebró en honor de su madre, a quien había asesinado (como a su primera y segunda esposa, y a su sobrina y sobrino).

Relatando los juegos celebrados por Nerón, Tácito, dicen también que “sin embargo, muchas mujeres distinguidas y senadores, aparecían en el anfiteatro deshonrándose a sí mismos” (Anales, XV – 3). Más adelante, durante los juegos celebrados para divertir al rey de Armenia, Nerón ideó una exhibición de gladiadores en la que aparecían etíopes, tanto hombres y mujeres como niños (Dion Casio, LXIII – 3.1). Y Petronio, a quien Nerón obligó a suicidarse, habla sobre una mujer que luchaba subida en un carro, al igual que los hombres (Satiricon, XLV).

Fueron numerosas las elaboradas manifestaciones incluidas por Tito en la dedicatoria del Coliseo y los baños: “Hubo una batalla entre grullas y también entre cuatro elefantes, animales, tanto domesticados como salvajes, perecieron hasta alcanzar la cifra de nueve mil; y las mujeres (no de importancia, sin embargo) tomaron parte en estas muertes” (Dion Casio, LXVI – 25.1).

Marcial, que escribió su Espectaculares para celebrar la inauguración del anfiteatro en el 80 d.C., habla también sobre las mujeres que luchaban en la arena: “No es suficiente con que el guerrero Marte se muestre ante ti invicto, Cesar. Venus en persona te sirve también” (VII) y en su Juegos de caza, “Ilustre fama solía cantarse sobre el león descansando tranquilo en el amplio regazo de Nemea, en los trabajos de Hércules. Dejemos que calle el antiguo testimonio, porque después de tus espectáculos, Cesar, conocemos todas las cosas realizadas por el valor de las mujeres” (VIII). Se dice que Domiciano, el hermano pequeño de Tito, que le sucedió al año siguiente, incluyó en las celebraciones de sus juegos a mujeres como gladiadoras. El, “celebró cacerías de animales salvajes, combates de gladiadores por la noche a la luz de las antorchas, y no sólo combates entre hombres, si no también combates entre mujeres”. (Suetonio, IV – 1) e incluso “algunas veces hacía que se enfrentasen enanos y mujeres” (Dion Casio, LXVII – 8.4).

Juvenal, un contemporáneo de Marcial (XII – 18) es especialmente crítico con las mujeres de familias distinguidas que se ponían en evidencia en la arena, e incluso que por ese motivo, se enamoraban de los gladiadores anteponiéndoles a su familia y patria (VI – 82).
"¿Qué pudor puede mostrar una mujer con yelmo, una que reniega de su sexo? Ama la fuerza… ¡Qué papelón, si hay que subastar los bienes de la esposa: un talabarte y guanteletes y penachos y una media protectora para la pierna izquierda! O si practica otro tipo de combates, ¡afortunado tú cuando tu amiguita venda sus grebas[3]!... Fíjate con qué resuellos asesta los golpes aprendidos y cómo se inclina al peso exagerado de su yelmo…” (Sátiras, VI – 252 ff)[4].

El deseo de diversión y notoriedad era tal que tuvieron que promulgarse numerosos edictos para limitar la participación de las mujeres en la arena, al menos la de aquellas que no fueran esclavas o perteneciesen a un bajo nivel social. Los senadores (que no los nobles) tuvieron prohibido luchar en la arena en el año 46 a.C., cuando uno sintió deseos de competir tomando parte en los juegos que se celebraron en honor del nuevo foro del César (Dion Casio, XLIII -23.5; Suetonio, XXXIX). Hubo otro edicto en el año 38 a.C. prohibiendo a los senadores (y a sus hijos) luchar como gladiadores (y a participar en el teatro) (Dion Cassio, XLVIII – 43.3). En el año 22 a.C., incluso los nietos de los senadores tenían prohibido actuar en el teatro (Dion Cassio, LIV - 2.5; Suetonio, Augusto XLIII – 3). Las actuaciones en la arena eran consideradas aún más escandalosas y debieron ser prohibidas por edicto. Las mujeres, debido a sus numerosas apariciones en escena, fueron también incluidas por primera vez. Pero este senatus consultum (decreto del senado) parece que no fue muy efectivo. Las mujeres aristocráticas y nobles continuaron apareciendo en escena y el decreto fue eliminado (Dion Cassio, LVI – 25.7). En el año 11 d.C. otro edicto decía que “ninguna mujer nacida libre menor de veinte años y ningún hombre nacido libre menor de veinticinco podían actuar como gladiadores o prestar sus servicios en la arena o el escenario”, edicto ratificado en el año 19 d.C.

Cuando Calígula llegó al poder en el año 37 d.C., estas prohibiciones quedaron sin efecto. “El provocó que un gran número de hombres luchasen como gladiadores, obligándoles a competir tanto individualmente como en grupos en una especie de simulacro de batalla. Solicitó permiso al Senado para esto, por lo que tenía poder para hacer todo lo que quisiera aunque estuviese prohibido por la ley.” (Dion Cassio, LIX – 10.1-2).

Hay un relieve en mármol encontrado en Halicarnaso, Turquía, que actualmente se encuentra en el Museo Británico. Data del siglo II d.C. Representa a dos mujeres, Amazona y Achillia, luchando como gladiadoras. Los griegos las declaran missae sunt, es decir, que han recibido una autorización (missio) para este acto en particular.

Aunque están fuertemente armadas al modo de los gladiadores masculinos, -con guanteletes y protección en el brazo derecho, llevan además un escudo grande oblongo-, las cabezas de las mujeres están descubiertas (así como sus pechos). La ausencia de cascos es una omisión curiosa y puede deberse simplemente al deseo de ver los rostros de las combatientes, debido a la rareza de dichos enfrentamientos y tal vez a la relación existente entre las protagonistas. Coleman[5], de todas formas, sugiere que los dos objetos que se encuentran a cada lado de los nombres esculpidos en el relieve, no son espectadores, sino cascos, significando que cada gladiadora ha sido autorizada para participar en ese combate.

Se dice que Aquiles mató a Pentesilea, reina de las amazonas, enamorándose en ese mismo instante de ella (Smyrnaeus, I – 843ff), conquistando la belleza de la mujer al conquistador (Propertius, Elegías III – 11). Los nombres, por tanto, que se inscribieron en el relieve, parecen muy apropiados, y una se pregunta si no fueron elegidos deliberadamente.

References[6]: "Missio at Halicarnassus" (2000) by Kathleen Coleman, in Harvard Studies in Classical Philology, 100, 487-500; "The Senatus Consultum from Larinum" (1983) by Barbara Levick[7], in The Journal of Roman Studies, 73, 97-115; Quintus Smyrnaeus: The Fall of Troy (1913) translated by A. S. Way (Loeb Classical Library); Juvenal: The Satires (1991) translated by Niall Rudd.

[1] Traducción del inglés realizada por Mila del artículo que aparece en http://penelope.uchicago.edu/~grout/encyclopaedia_romana/gladiators/amazones.html
[2] La clase media romana (equestrians) tiene similitudes con, p. ej., la clase noble medieval.
[3] Pieza de la armadura que protege la pierna desde la rodilla hasta el pie.
[4] Texto perteneciente a la edición de Alianza Editorial de Sátiras, JUVENAL; edición de bolsillo, año 1996; Introducción, traducción y notas de Francisco Socas.
[5] Coleman, Kathleen – Profesora de Latín en la Universidad de Harvard.
[6] Mantengo la Bibliografía en inglés, pues probablemente los títulos de algunas de las revistas que aparecen sean más fáciles de buscar y/o encontrar en inglés.
[7] Bárbara Levick – Historiadora británica y autora de varias biografías de emperadores romanos.

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De este artículo se deduce (al menos es mi opinión personal) que hubo mujeres luchando como gladiadoras en la arena, bien por diversión, bien por necesidad -digamos esclavitud, deudas, etc.- ¿por qué no hay referencias apenas en castellano? Es muy complicado encontrar datos. Los hay en inglés. Ya se que puedo resultar pesada, pero es la única manera que tengo de llamar la atención sobre la escasez de documentación referente a la historia de las mujeres o a las mujeres en la historia (que creo que es más adecuado) en castellano.

3 comentarios:

jorjais dijo...

muy interesante, no sabia que hubiera gladiadoras, aunque no es de sorprenderse que las mujeres lucharan sin casco y con los pechos destapados ya que los hombres siempre hemos sido unos pervertidos, yo no tanto, pero no me hubiera creido que tambien la aristocracia lo hacia.
Gracias por la informacion.

jorjais dijo...

muy interesante, no sabia que hubiera gladiadoras, aunque no es de sorprenderse que las mujeres lucharan sin casco y con los pechos destapados ya que los hombres siempre hemos sido unos pervertidos, yo no tanto, pero no me hubiera creido que tambien la aristocracia lo hacia.
Gracias por la informacion.

Sotero dijo...

http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/una-antigua-y-rara-estatuilla-representa-a-una-gladiadora-con-el-
Muchas gracias por la traducción.