viernes, 21 de diciembre de 2007

MARIA MAGDALENA, 2ª PARTE



Según el evangelio apócrifo de María Magdalena, ella era la discípula preferida de Jesús. Las personas dedicadas a su investigación afirman que una de las frases que han sido destruídas por el paso del tiempo, dice que Jesús besaba a María Magdalena en la boca.


Esta afirmación, al contrario de lo que pueda parecer, no significaría una relación hombre-mujer física ni amorosa al modo en que nosotros la interpretaríamos, si no una metáfora que explicaría que Jesús transmitía sus enseñanzas a María Magdalena porque era la única de sus discípulos que le entendía realmente.


Independientemente de que hay que tratar con cautela esta interpretación, siguiendo la Biblia, vemos que María Magdalena fue de los escasos discípulos que no negaron a Jesús a la hora de su muerte. Estuvo al pie de la cruz cuando él agonizaba, fue la primera que entró en la cueva tras la muerte de Jesús y fue a la primera que se apareció tras la resurrección y la encargada de transmitir la buena nueva al resto de sus seguidores.


Por tanto, y continuando con las suposiciones, María debía ser muy importante en el grupo de discípulos.


¿Por qué la Iglesia la transformó en una prostituta arrepentida? ¿Por qué, si Jesús la había escogido por decirlo de alguna manera, la Iglesia la envolvió en un halo de brumas y confusión?


En los primeros años del Cristianismo, cuando se producían las reuniones clandestinas de los seguidores de esta religión, eran las mujeres las que ejercían de "maestras de ceremonias", pues las reuniones se realizaban en las casas y por aquel entonces, el hogar era considerado feudo femenino.


A partir del siglo II, el Cristianismo empezó a sufrir derivaciones, pues comenzaron a surgir sectas que defendían a las mujeres en igualdad o no, dependiendo del líder que tuvieran. Por ejemplo, las mujeres bautizaban, hablaban sobre la palabra de Jesús. En el Cristianismo oficial por llamarlo de alguna manera, a partir de esa época, las mujeres no podían bautizar, debían estar calladas en las "misas" (supongo que no eran tal y como las conocemos nosotros ahora, por eso van entre comillas) y si querían saber algo debían preguntar a sus maridos (San Pablo).


Tal vez comenzaron a "destruir" la imagen real de María Magdalena por conveniencia, pues si querían tener a las mujeres sumisas y recatadas, no podía existir una imagen de mujer en los evangelios que resultase ser todo lo contrario. Querrían seguir su ejemplo y aquello no era lo que en esos momentos preconizaban las directrices que estaban intentando imponer los encargados de la difusión de la palabra de Jesús.

Así, era más fácil representar a María Magdalena como pecadora y no por envidia o ningún otro de los pecados que pudieran ser castigados, si no de prostitución, uno de los peores pecados que podían cometer las mujeres.

Jesús la salvó, y ella, una vez desaparecido el Maestro, desaparece convenientemente de los evangelios, pasando a redimir sus pecados en soledad.

Menos mal, que aunque un poco tarde, la Iglesia se disculpó a finales del siglo pasado por haber tratado mal a esta inquietante mujer y haber tergiversado la información vertida sobre ella en las Escrituras.

Dice el refrán, "más vale tarde que nunca", pero ¿cuánta información más habrá tergiversada en beneficio propio? Y no me refiero sólo a la Iglesia, si no a cualquier estamento en general.

2 comentarios:

Dos Destinos: Seda y Humo dijo...

Dos mujeres de diferentes continentes, separadas por una gran distancia y unidas por un mismo pensamiento en la misma unidad de tiempo.
Tus comentarios han servido para investigar un hecho desconocido por mi hasta ayer y que ha generado muchas dudas en mis creencias que aunque no son muy fuertes, aun poseo.
Me gusta tu blog, espero poder seguir leyendo mas sobre tus investigaciones
Feliz Navidad para ti y los tuyos
desde Venezuela con cariño
Mirella

Mila dijo...

Gracias Mirella, de corazón, por leer el blog y transmitirme lo que opinas. Para mí es muy importante, pues la intención es que a todas las personas que lo lean les pique el gusanillo de la curiosidad y sigan investigando más allá.
Feliz Navidad. Mila