martes, 8 de enero de 2008

SANTA ETHELBURGA


Muere el 8 de septiembre de 647 en Lyming, Kent[1].

Hija de San Aethelbert –primer rey cristiano de Kent y fundador de la diócesis de Canterbury- y de su esposa Santa Bertha. En el año 625 Ethelburga se casó con San Edwin, que, después de varias guerras y vicisitudes, era entonces rey único de Northumbría, y el quinto y más grande de la familia de los Bretwaldas.

Le permitió a su esposa y a todos y cada uno de los miembros de su séquito, fuese cual fuese su clase o sexo, total libertad para profesar su religión cuando llegaron al reino. Además, tomó por costumbre consultar a personas sabias y estudiar el culto cristiano. Si lo encontraba más sagrado y veía que merecía la pena más que la religión que él profesaba, se convertiría al Cristianismo.

Junto a Ethelburga viajó Paulino, nombrado obispo para la ocasión, que tenía como misión reforzar y velar por la fe de la comitiva, puesto que se temía que alguno de sus miembros, incluida Ethelburga, se corrompiese al relacionarse con los paganos.

El día de Pascua, un año después de que se celebrase el matrimonio entre Ethelburga y Edwin, se produjo un intento de asesinato contra el rey con un arma envenenada que blandía un asesino enviado por Cwichelm, heredero de Essex. Un leal siriviente de Edwin llamado Lilla, se interpuso entre el arma y el cuerpo de su señor, muriendo en lugar de éste. Ethelburga estaba embarazada en ese momento y, según cuentan las crónicas, fue tal el shock que sufrió tras el hecho, que esa misma noche se puso de parto. La reina dio a luz una niña a la que pusieron el nombre de Enflaeda y el rey dio gracias a sus dioses. Paulino, dio gracias a Cristo, asegurando que había sido gracias a su intervención divina que la reina y la niña estaban sanas y salvas. Edwin le aseguró que si el Dios cristiano le concedía una victoria sobre Cwichelm y se recuperaba de las heridas que sufriese, se convertiría al Cristianismo. Como prueba de su sinceridad y para satisfacción de Ethelburga, Edwin entregó la recién nacida a Paulinus para que fuese bautizada.

El rey viajó al sur con su ejército para enfrentarse a Cwichelm y, aunque regresó victorioso, aún seguía dudando sobre su conversión a la nueva religión. Ethelburga y Paulinus le instruyeron entonces ampliamente sobre el tema y Edwin pidió consejo a los hombres más sabios de su reino.

El, por aquel entonces papa, Bonifacio se interesó personalmente en la conversión de Edwin y escribió en esa época dos cartas: una dirigida al rey y otra a Ethelburga, urgiendo el gran cambio religioso y enviándoles regalos con las bendiciones de San Pedro. La reina recibió un espejo de plata y un peine de marfil y pan de oro.

Por fin, Edwin reunió a su corte en Londesborough, donde él y sus súbditos se convirtieron al Cristianismo. En el día de Pascua del año 627, en una iglesia de madera construida para la ocasión en York, Edwin recibió el bautismo junto al nuevo hijo que le había dado Ethelburga, Ethelhun, y otros parientes. Su ejemplo fue pronto seguido por miles de personas de toda edad y condición. Ethelhun, murió cuando aún llevaba sus ropas bautismales y fue enterrado en la iglesia de York.

El rey de Mercia, Penda –un fiero guerrero, hermano de la primera esposa de Edwin, Cwenburga- invadió el territorio de Edwin y derrotó al ejército de Northumbría en la gran batalla de Hatfield, en Nottinghamshire. Edwin y su hijo mayor (nacido de su anterior matrimonio), Osfrith, murieron en esa batalla. La reina Ethelburga, junto con Paulinus y sus hijos, se las arregló para escapar por mar hasta Kent, a la corte de su hermano, el rey Edbald.

Se llevó muchos de los tesoros que Edwin había acumulado, entre otras cosas, un cáliz y una cruz de oro, que serían custodiados después en Canterbury, en tiempos de Beda el Venerable.

Edbald le entregó a Ethelburga una ruinosa villa romana en Lyming, situada entre Canterbury y la costa. Allí, construyó la reina el primer monasterio de monjas de Inglaterra, dónde se le unió su hermana Santa Edburga y donde ambas tomaron los hábitos.

Ethelburga envió a su hijo Wuscfrea y a Yiffi –hijo de su hijastro Osfrith- al rey de los francos, Dagoberto, para que les educase. Ambos murieron jóvenes y fueron enterrados en Francia con honores reales.

Además de los ya mencionados, Wuscfrea y Santa Enflaeda, Ethelburga tuvo dos hijos más que murieron antes que su padre, el rey Edwin, y que fueron enterrados en la iglesia de York. Ethelburga vivió como abadesa de Lyming varios años. Su tumba puede aún visitarse allí.

Fue la primera reina y la primera viuda de la familia de los anglosajones que tomó los hábitos.


Extraído de Diccionario de Mujeres Piadosas, de Agnes Dunbar, (1904)[2]


***


[1] En el texto del que he hecho la traducción no figura la fecha de nacimiento de Ethelburga. Sin embargo, si tenemos en cuenta que la edad a la que se casaban las mujeres nobles y de la realeza de la época –sobre los 15 años- y tomamos como referencia el año en el que se casó con Edwin -625-, además de que murió en el año 647 y la esperanza de vida de las mujeres de entonces estaba sobre los 35 años más o menos, podremos suponer o aventurar que el año de nacimiento de Ethelburga fue alrededor de 610, aproximadamente. Mila.


[2] Traducción realizada por Mila. Página web: http://www.britannia.com/bios/saints/ethelburgalyming.html

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