jueves, 16 de abril de 2009

LAS MUJERES DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA



14 de abril de 1931. Se proclama la II República en España. Hombres y mujeres salen a la calle con gran alborozo, para celebrar un acontecimiento que, creían fervientemente, cambiaría sus vidas para siempre.

Atrás quedarían los largos años de subyugación, del poder en manos de unos pocos, de pobreza y analfabetismo, de condiciones de vida, en muchas ocasiones, miserables. Lejos estarían las estadías en casa obligatorias de las mujeres, encerradas entre cuatro paredes, sometidas al dictado de los hombres que compartían sus vidas (padre, hermano, marido). Se abría un mundo nuevo de utopías soñadas que se harían realidad.

Meses después, tras un arduo enfrentamiento dialéctico en el Congreso, se conseguiría el tan ansiado derecho al voto de las mujeres españolas. Clara Campoamor, mujer hecha a sí misma, que luego escribiría entre otras obras: El voto femenino, mi pecado mortal, fue una de las luchadoras visibles por el derecho femenino. Hubieron otras; mujeres del pueblo que consiguieron reunirse con el presidente de la República tras varias horas de insistencia y perseverancia, consiguiendo arrancarle la promesa de que la ley a favor del sufragio femenino se aprobaría en esa sesión del Congreso de los Diputados, la del día 31 de octubre de 1931.

Victoria Kent, brillante directora de prisiones en años posteriores, se opuso a la concesión de ese derecho. Alegó que las mujeres no estaban capacitadas para pensar por sí mismas en las circunstancias sociales de entonces, pues su voto se vería influenciado por sus parientes varones y por la siempre omnipresente iglesia.

Sin embargo, venció la razón y la obviedad.

Se consiguió el derecho a tener una baja por maternidad, algo inexistente hasta entonces, la incorporación de la mujer a casi todos los ámbitos laborales (en desigualdad de condiciones, pero al menos se consiguió entrar), se procuró a la población analfabeta (hombres y mujeres) una cultura que les sacase poco a poco de la ignorancia impuesta.

Las asociaciones de mujeres tomaron más importancia de la que llevaban adquiriendo desde principios de la década de los años veinte.

Y en julio de 1936 el sueño comenzó a terminarse. Los contrarios al gobierno de la República elegido democrática y pacíficamente en las urnas cinco años antes, decidieron que aquello debía terminar. De forma violenta. Las mujeres estuvieron en primera línea de batalla, las milicianas. ¿Cuántas desaparecerían en el frente?, ¿cuántas fueron asesinadas?, ¿cuántos de sus familiares no conocen su paradero ni suerte? Al cabo de unos meses fueron retiradas a la retaguardia, esgrimieron los mandos de entonces que era un mejor lugar para cumplir su deber como mujeres.

Las mujeres que no lucharon ocuparon los puestos que sus compañeros y familiares hombres habían dejado tras partir hacia el frente. Conductoras de tranvías, labradoras, obreras en las fábricas...

¿Y cuántas sufrieron escarnio, tortura, vejaciones y muerte por luchar por la libertad una vez terminada la desastrosa Guerra Civil?

Este artículo tendría que haber aparecido el martes 14 de abril de 2009, sin embargo nunca es tarde.

Mi reconocimiento a todas aquellas mujeres que lucharon en casa, fuera de ella, en el frente, en la retarguardia, por conservar los retoños de los derechos que más de cuarenta años después sus hijas y nietas tuvieron que reanimar y ayudar a crecer. GRACIAS.

Mila.

2 comentarios:

Minerva dijo...

Qué gran placer leerte después de tanto tiempo!

Muy bien expuesto este tema en tan sólo un post :) cuando recién inicio la II República seguramente muchas no imaginaron que luego vendría el franquismo y volverían a retroceder sus derechos. Aqui en el Perú recién se concede el voto a las mujeres en 1955 y curiosamente durante una dictadura militar.

Nunca, nunca hay que olvidar estos acontecimientos.

Un saludo!

Mila dijo...

Hola Minerva,

Sí, es cierto que últimamente me paso mucho tiempo sin escribir en el blog, pero bueno, intentaré enmendarme. Gracias por tu comentario.

Un abrazo. Mila.