jueves, 19 de agosto de 2010

Flora Tristán, la paria


He terminado de leer la biografía de Flora Tristán escrita por Evelyn Bloch-Dano. No se si me ha decepcionado la autora de la biografía o lo narrado sobre Flora Tristán (una mujer a la que apenas me había acercado) por ella. Lo cierto es que después de leer el libro, hacer un resumen y releer los párrafos escritos por Flora he quedado exhausta. ¡Qué exageración! podéis pensar. Sin embargo, es así, tal cual lo leéis.
En el fondo creo que había idealizado a Flora porque lo que había leído sobre ella con anterioridad hablaba de una mujer que tuvo que sufrir la persecución implacable de su marido, que la perseguía con la idea de que no podía seguir viviendo una mujer que lo humillaba socialmente. Este señor, André Chazal, vivía hundido en la miseria y su mujer, Flora, además de haberle abandonado, haberle hecho casi imposible el ejercer la patria potestad sobre sus hijos que le correspondía por ley, haberle negado su amor, progresar socialmente y convertirse en una mujer conocida, no se arrepentía de ello.
Por otro lado, a pesar de que Flora fue la primera en pensar en una unión obrera, antes que otros grandes pensadores de su siglo, en denunciar la situación insostenible de los hombres, mujeres y niños de las capas sociales más bajas, hablar sin cortapisas de la prostitución femenina, etc., pensaba que era la elegida, una mesías. Esto más que visión de futuro denota que algo no funcionaba bien en su mente. Y perdón por si alguien se siente ofendido, pero esa es la sensación que me ha quedado.
Flora era una mujer de extremos, de insatisfacciones propias y ajenas. Si los obreros no la entendían o no la seguían no eran lo suficientemente inteligentes. Es más, no entendía porque no querían seguirla con lo buena que era su idea. Y repito, esta es la sensación que me ha quedado después de leer el libro.
Eso sí, fue increíble que en una sociedad como la que le tocó vivir tuviese el valor de plantar cara a un marido al que ya no quería, de viajar sola al nuevo continente cuando aquello era poco menos que impensable, de reclamar lo que era suyo (a su tío en Perú) a pesar de no poder demostrar físicamente la convivencia de sus padres, de hablar de aquello que todo el mundo sabía pero que nadie se atrevía, en fin, creo que Flora Tristán fue valiente en su momento. Sin embargo, se hacía pasar por pobre cuando disponía de ciertas inversiones y fue capaz de dejar un legado monetario a sus hijos.
Por cierto, no tuvo una relación "normal" madre-hijos. A su hijo mayor apenas le conocía y a su hija Aline no la entendía. Quiso que ambos se instruyesen como obreros y recibieran una preparación que ella no tuvo. Creo recordar que en el libro se menciona que recibió unas clases de dibujo durante su adolescencia, lo que le permitió obtener un empleo en el taller de su marido, que era iluminador, André Chazal.
Flora Tristán vivió una vida de gran actividad social, de gran actividad mental y terminó sus días joven, sin poder ver su sueño cumplido.
Lo que ha provocado la lectura de este libro es querer saber más sobre ella, así que ya tengo previsto leer un libro publicado por una editorial argentina titulado Mi Vida, cuya autora es la propia Flora.
En cuanto lo termine volveré a escribir sobre esta increíble mujer.
La nota para la biografía de Evelyn Bloch, un 6-7.
Un saludo, Mila.

No hay comentarios: